REPAM ante la CIDH

17 de marzo de 2017

 

La REPAM, Red Eclesial Panamazónica, nace en Brasilia el 12 de septiembre de 2014 de la mano de los obispos amazónicos, de la CLAR, del CELAM, de SELACC (Caritas América Latina), y del Pontificio Consejo de Justicia y Paz.

Forman parte de la REPAM los obispos amazónicos de los nueve países que conforman este bioma (Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Surinam, Guayana Francesa) y la preside el cardenal Claudio Hummes, presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB (Conferencia Nacional de Obispos del Brasil).

La Iglesia ha estado históricamente presente y comprometida en la Amazonía, y la REPAM intenta articular todas esas pequeñas presencias, unir territorios que sufren por lo mismo, y aportando una mirada de conjunto, unificar ese grito de dolor para unificar la lucha que reivindica tierra y cultura. El papel de la Iglesia es acompañar; el protagonismo está en los pueblos.

Como el Papa Francisco dice, la Amazonía es un banco de prueba para la Iglesia y para la sociedad. En la Amazonía se produce el 20% del oxígeno de planeta. Uno de cada cinco vasos de agua que nos tomamos tiene su origen en la Amazonía. En estos tiempos en que el planeta se ve amenazado por el cambio climático, la Iglesia debe estar en la defensa de la Amazonía con una voz profética y valiente, denunciando y ayudando a encontrar caminos para un desarrollo sustentable.

Los indígenas son increíblemente invisibles para el mundo. Sin embargo, ellos, con su sabiduría ancestral, son quienes mejor defienden la selva cuando permanecen en sus territorios. Dios se expresa a partir de los valores culturales de los pueblos originarios; sólo reconociendo eso se puede llegar a tener una verdadera Iglesia católica inculturada, como dice el cardenal Hummes.

El Papa, en la Laudato Sí, nos invita a organizarnos para hacer presión sobre los gobiernos y las multinacionales para defender los derechos de los pueblos y de la naturaleza.

En la línea de la exigibilidad de derechos, la REPAM organizó varios espacios de incidencia en Washington, siendo el punto central una audiencia en la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), el 17 de marzo de 2017, para presentar la situación de la Pan-Amazonía, ejemplificada en cuatro casos concretos: pueblos Awajún-Wampis (Perú) (falta de consulta previa), pueblo Jaminagua-Arará (departamento de Acre, Brasil) (no demarcación de tierras indígenas), Tundayme (Ecuador) (minería a cielo abierto), y Buriticupú (Brasil) (red ferroviaria que divide territorio). Quienes padecen los atropellos de las multinacionales y los Estados pudieron denunciar su situación por sí mismos, testimoniar y reclamar justicia. La CIDH emitirá en unos meses un informe de fondo que remitirá a los Estados.

Los otros espacios de incidencia fueron también importantes. Fuimos recibidos en el Bank Information Center (donde vigilan las políticas del Banco Mundial), Departamento de Estado, la USAID (Agencia Estadounidense para el Desarrollo), Amazon Watch, Universidad Georgetown, Universidad Católica de América. En esta última, el evento llevaba por título “Testigos de fe”, y en ella pude exponer mi testimonio como agente pastoral de Tundayme: “¿Por qué es para mí buena noticia esta misión? Dios está siempre inspirando en cada uno de nosotros todo lo que aliente la vida, y la vida en abundancia. Todo depende desde el punto de vista del que se miren las cosas, y la mirada de Dios es desde las víctimas. No podemos acercarnos a la verdad desde la mirada del poderoso, siempre teñida de intereses. El Dios que ama la vida, alienta el camino de las comunidades que luchan por sus derechos. Sin tierra no hay vida, no hay derechos. Compartir sus justas reivindicaciones es un honor. Les asistes la autoridad de quien ha sido víctima de atropello, se levanta y se convierte en protagonista de su historia de lucha”.

También participamos en espacios ecuménicos como en el Methodist Center, y compartimos con comunidades cristianas en la parroquia franciscana San Camilo y en el convento franciscano de los Santos Lugares.

Nos acogieron y sustentaron en Washington distintas congregaciones católicas, que desde su hacer son también parte de la REPAM por compartir su espíritu: congregación de Marynork, Hermanos Columbanos, Conferencia de Jesuitas, Hermanas de la Misericordia de las Américas. A todos ellos nuestro más profundo agradecimiento por haberlos conocido y por su testimonio de coherencia.

La culminación del tiempo en Washington lo supuso la formación de dos días en la CIDH sobre cómo hacer uso de este mecanismo de derechos: sistema de peticiones y casos, solución amistosa, medidas cautelares, monitoreo geográfico, corte interamericana de justicia. Como una compañera decía, el sistema nubla, Washington nubla; tenemos que adueñarnos del sistema, darle contenido. Esta formación nos empoderó para ello.

En el fondo, la REPAM es un modo de vivir la fe desde la Amazonía. Personalmente, este compromiso que es bendición me va conformando por dentro y haciéndome crecer humanamente. Dios, que es siempre novedad, sigue saliéndonos al paso y retándonos en el camino con otros.

 

Mariángel Marco Teja, Ursulina de Jesús

La Bota, Quito, 7 de mayo de 2017