La vida consagrada en América Latina y el Caribe: vida y misión

79ª Asamblea de la USG

Roma, 23-25 de mayo

Fernando Torre

Sup. Gral. Misioneros del Espíritu Santo

Presidente de la CIRM[1]

 

Lo que vi y escuché en la 79ª Asamblea de la Unión de Superiores Generales (USG), te lo anuncio, por medio de este escrito. Dicha reunión se llevó a cabo en el Salesianum (Roma), del 23 al 25 de mayo. El tema fue: «La vida consagrada en América Latina y el Caribe: vida y misión»[2]. Participamos 134 religiosos, la mayoría Superiores Generales y algunos Consejeros. Una cuarta parte de los participantes éramos latinoamericanos o caribeños[3].

Tal vez alguno se pregunte por qué hablar de la vida religiosa en América Latina y el Caribe, cuando es sólo una parte de la Iglesia. Una razón es cuantitativa: en ese subcontinente está el 43% de los católicos; probablemente un porcentaje similar de las/os religiosas/os[4] del mundo viva allí. La otra es cualitativa: lo que sucede en una parte del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, afecta a todo el Cuerpo. Además, en anteriores Asambleas –la 75ª y la 76ª– se había tocado el tema de la vida consagrada en Europa.

Comenzamos nuestra Asamblea invocando a María, «Madre de Dios y Madre de la Iglesia en América Latina y El Caribe, estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos» (DA 25), y pidiendo al Dios de la vida que bendijera nuestros trabajos y nos llenara de su Espíritu Santo, fuente de luz y fortaleza.

Las palabras de bienvenida[5] que preparó don Pascual Chávez, Presidente de la USG, fueron leídas por el P. Josep Abella, Vicepresidente, ya que, por motivos de salud, le fue imposible al Rector Mayor de los Salesianos participar en la reunión. Don Pascual nos ubicó en el contexto actual, marcado por la crisis financiera y económica que provoca malestar social, incertidumbre de cara al futuro y pérdida de credibilidad en las instituciones y en los líderes. Hizo explícito que nuestra reunión se realiza en el tiempo litúrgico entre la Ascensión del Señor y Pentecostés. Nos dijo que los jóvenes que hoy buscan la vida consagrada tienen sed de espiritualidad, anhelan una vida de comunión y quieren un compromiso en favor de los pobres. Destacó el papel que las cinco Conferencias Generales del CELAM y la CLAR han desempeñado en América Latina.

La primera de las conferencias estuvo a cargo de Mons. Ricardo Ezzati, Salesiano, Arzobispo de Santiago de Chile. Nos habló de La vida religiosa en América Latina: una historia para recordar y contar y una gran historia que construir. Unas palabras de san Alberto Hurtado, Jesuita chileno, le sirvieron de trasfondo para su exposición: «Un fuego que enciende otros fuegos». Dividió su conferencia en tres partes: 1. Luces y sombras del camino recorrido. 2. Las turbulencias de la vida religiosa en la hora presente en América Latina. 3. Los grandes desafíos de la vida religiosa en América Latina hoy. Algunos de estos desafíos son: revitalizar la vida consagrada con la fuerza del Espíritu Santo, escuchar los clamores de los pobres, reestructurarse para revitalizarse, llegar a una misión y a una vida compartidas con los laicos, abrirse a la intercongregacionalidad y al trabajo en redes, releer la vida religiosa desde el mundo global digital.

Después tuvimos quince minutos de diálogo informal, dentro del aula, en mesas de diez personas, para compartir las primeras impresiones, expresar las dudas o formular preguntas. Un cuchicheo similar se realizó después de cada conferencia de los tres días.

El tema de la otra conferencia de la mañana fue: La vida religiosa, regalo de Dios a la Iglesia: Desafíos, oportunidades y senderos en el futuro. Fue presentada por el Prof. Roque Acosta, laico, Secretario Adjunto de la Conferencia del Episcopado de Paraguay. Expuso la situación social, económica y cultural de América Latina hoy. Allí viven aproximadamente 600 millones de personas, de los cuales 177 millones son pobres. Actualmente casi la totalidad de los países tienen gobiernos democráticamente elegidos. Nos presentó también la situación eclesial; se percibe un debilitamiento en la vida cristiana y de la vivencia de los valores evangélicos. Habló de la crisis de vocaciones y del rol de la familia en la pastoral vocacional. Indicó algunos caminos que debe recorrer la vida consagrada para colaborar en la construcción del Reino de Dios en Latinoamérica.

Posteriormente tuvimos media hora de diálogo con los ponentes, en la que profundizaron algunas de las ideas expuestas y aclararon nuestras dudas.

Por la tarde, el P. Antonio Pernia, Superior General de los Verbitas, nos presentó una síntesis de las ponencias de la mañana y una reflexión propia sobre los temas expuestos. Su intervención llevaba este sugerente título: Siervos impotentes de la humanidad, humildes testigos del Reino: una respuesta. Enfatizó la importancia de la categoría “inter” en la vida religiosa: la interculturalidad en la vida comunitaria, la intercongregacionalidad en el ministerio –para lo que se exige una arraigada identidad propia– y la intervocacionalidad en la misión (con laicos y ministros ordenados). La crisis actual puede verse como un llamado a la vida religiosa a ser un pequeño rebaño, una sierva impotente de la humanidad y un humilde testigo del Reino de Dios.

Siguió hora y media de trabajo en grupos por lenguas; cada grupo de unos diez a quince integrantes: tres grupos de español, tres de italiano, tres de inglés y dos de francés. La pregunta que dio pie a nuestras reflexiones fue: ¿Qué pueden recibir nuestros Institutos de la vida consagrada de América Latina y el Caribe? Después del descanso volvimos al aula para tener otro diálogo con Mons. Ezzati y el Prof. Acosta.

Uno de los aportes de la teología latinoamericana a la Iglesia fue el método Ver–Juzgar–Actuar. En la Asamblea, de gran utilidad hubiera sido haber visto más detalladamente la vida religiosa en América Latina y el Caribe –¿cuántos son, de qué congregaciones, dónde están, cuál es el promedio de edad, qué tipo de apostolado realizan…?–, haber visto el aporte de la mujer consagrada en las Iglesias de América Latina, el surgimiento de Congregaciones autóctonas y de vocaciones indígenas y afroamericanas, el caminar de la CLAR en sus más de cincuenta años de vida.

Concluimos la jornada con la eucaristía, presidida por el Cardenal João Braz de Aviz, Prefecto de la CIVCSVA. Siendo brasileño, conoce bien la situación de la Iglesia y de la vida religiosa en América Latina. Siendo creyente y pastor, nos hizo presente a Jesucristo, que ama a sus ovejas y cuida de ellas.

El jueves 24, después del desayuno y el rezo de laudes, tuvimos tres conferencias de media hora cada una. Fray Darío Carrero, Franciscano de Puerto Rico, Custodio de los Franciscanos del Caribe, nos expuso el tema: Tras la huella de la vida religiosa de América Latina y el Caribe: Memoria, balance y prospectiva. Su amplia y documentada conferencia, tuvo doce puntos. He aquí algunos: Kairós conciliar y recepción creativa, la modernidad y su reverso, los pobres y las causas de la pobreza, cambio epocal: conversión y vuelta al fundamento, del Éxodo al Exilio, salud en los nuevos signos de los tiempos, educar los sentidos. Fray Darío concluyó su exposición diciendo que los religiosos y las religiosas estamos llamados a encarar el presente con lucidez, a ser un espacio abierto a la esperanza, un lugar de frescura utópica contra toda anti-utopía.

Después nos habló el Hno. Carlos G. Gómez, Lasallista de Colombia, Rector de la Universidad De La Salle de Bogotá; tituló su conferencia: Vivir la consagración en la frontera: Un desafío en América Latina y el Caribe. Puso sobre la mesa algunos hechos que podrían parecer rudos: la disminución numérica y el envejecimiento de los religiosos, la tendencia a volver al pasado, los escándalos de pederastia y el ocultamiento de la verdad, la fofa formación que ofrecemos a los candidatos, el mal manejo del poder y de los recursos… Nos habló también de los signos de esperanza que hay en nuestra sociedad, y nos invitó a ofrecer una educación de calidad; a construir comunidades austeras, sencillas, comprometidas en la misión; a “jugarnos los restos”, alimentando experiencias por donde pasa la esperanza; a vivir una espiritualidad de frontera, que impulse a correr riesgos confiando en el Dios Providente.

Por último el P. Alex Zatyrka, Jesuita mexicano, profesor de la Universidad Gregoriana, nos habló de: Vida religiosa en América Latina hoy: Reflexiones alrededor de nuestra misión. El hilo conductor de su exposición fueron estas palabras del evangelio: «al ver a la muchedumbre, [Jesús] sintió compasión por ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36). Los puntos que tocó fueron: el malestar de la cultura (vivirse des-figurados), el poder del desencanto, el dolor del sinsentido y la narcosis de la sociedad (la ceguera del pecado), la misión cristiana como llamado a confortar (consolar fortaleciendo) y a trans-figurar la esperanza, conversión como con-figuración, enviados a encarnar la esperanza (testigos de una vida a la manera de Dios), ¿a quién servimos?, la fuerza y autoridad que vienen de vivir desde la fragilidad.

Posteriormente hubo media hora de diálogo con los tres expositores, que ayudó a esclarecer los temas expuestos y a ilustrar lo presentado con algunos ejemplos.

Por la tarde, el P. Josep Abella, Superior General de los Claretianos, hizo una síntesis de las conferencias de la mañana, que tituló: Algunos interrogantes y propuestas a partir de las reflexiones que hemos escuchado. Su aporte personal lo hizo a modo de propuestas o indicadores de ruta: profundizar en la dimensión teologal de nuestra vida; asumir nuestra responsabilidad eclesial con gozo y humildad, con audacia y generosidad; asumir la responsabilidad frente a los sujetos emergentes en la sociedad latinoamericana; renovar decididamente la opción preferencial por los pobres y la justicia; plantear una pastoral en clave vocacional; asumir las nuevas tecnologías de comunicación.

Después nos fuimos a trabajar por grupos. Nos preguntamos: ¿Qué pueden dar nuestros Institutos a la vida consagrada de América Latina y el Caribe? Tras un rato de descanso, continuamos nuestro diálogo con los tres ponentes de la mañana.

Algunos, que fueron jóvenes religiosos en las décadas de los sesentas a los ochentas, y que ahora son Superiores Generales, se interrogaron con extrañeza, y preguntaron a los latinoamericanos con tono de reclamo: ¿dónde quedó la Teología de la Liberación en América Latina?, ¿qué tanto creen hoy los religiosos de ese continente en la opción preferencial por los pobres?, ¿por qué tanto aburguesamiento en algunos religiosos latinoamericanos?, ¿a dónde fue a parar el celo apostólico y el espíritu misionero de otras épocas?, ¿se valora aún la religiosidad popular como lugar de encuentro con Dios?, ¿la frontera, la periferia y el desierto siguen siendo espacios de misión o se han abandonado?

Mons. Joseph Tobin, Secretario de la CIVCSVA, presidió la celebración eucarística con la que culminamos nuestro día. Habiendo sido Superior General de los Redentoristas, conoce bien a casi todos los participantes. Fue una celebración fraterna, motivadora.

Comenzamos el viernes 25 con la eucaristía. Fue presidida por el P. Antonio Pernia, Verbita filipino, que está a punto de terminar su segundo período como Superior General.

La conferencia del día estuvo a cargo de la Hna. Joana Puntel, Hija de San Pablo, de Brasil, experta en comunicación. Su ponencia se tituló: Habitar la cultura digital: interrogantes, experiencias y sugerencias para la vida consagrada. Jesús de Nazaret es el gran comunicador: es simultáneamente emisor, código, contenido, medio, mensaje y receptor. Más aún, Jesús es comunicación. Nos ofreció una visión sobre la cultura actual, con su complejidad. Nos presentó los tres grandes modelos de comunicación: la comunicación dialógica presencial; el modelo de los medios tradicionales de comunicación de masa: el cine, la radio, la televisión; y el modelo de comunicación dialógica no presencial, que combina la interacción entre personas con la mediación técnica del ordenador e internet. Este tercer modelo ha dado origen a la cibercultura y ha creado el ciberespacio. Se ha generado una nueva manera de producir, de vender, de aprender, de pensar, de relacionarnos… Quienes ahora tienen 20 años o menos, son «nativos» del continente digital; el resto son/somos «inmigrantes digitales». En relación a la cultura digital, podemos identificar tres categorías de religiosas/os en América Latina: 1. Quienes consumen contenidos de los medios de comunicación: televisión, internet. 2. Quienes usan los medios de comunicación para evangelizar, pero sin tener en cuenta la interconexión. 3. Quienes han adquirido una formación para la comunicación en la cultura mediática y son personas competentes para dialogar con la sociedad contemporánea y para evangelizar a los habitantes del continente digital. La Hna. Joana terminó su exposición presentándonos algunos desafíos para la misión: conocer y valorar la cultura mediática en la que vivimos, descubrir la manera cristiana de estar en las redes sociales, educar para una libertad responsable de interacción en el continente digital, modificar los métodos unilaterales de pastoral y educación teniendo en cuenta la interactividad del receptor, en las diversas etapas de formación capacitar para la comunicación, desarrollar una profunda espiritualidad de la comunicación, vivir una nueva profecía.

Tras unos minutos de cuchicheo en las mesas, tuvimos un amplio diálogo con la expositora. Con un cálido tono de voz y en un italiano que mostraba vestigios de portugués, la Hna. Joana respondió de manera sencilla y clara a nuestras preguntas.

En la última parte de la mañana escuchamos la síntesis que hicieron los dos oyentes, P. Mark Francis, Clérigo de San Viator, y P. Alex Zatyrka, Jesuita, teniendo en cuenta las respuestas dadas por los grupos de diversas lenguas. He aquí algunas de las constataciones que hicieron: en América Latina son escandalosas las desigualdades, la injusticia social, la corrupción; gracias a la informática, ha nacido una nueva cultura; las luces y sombras de la vida religiosa de América Latina son similares a las de todo el mundo; la crisis que afecta a la vida religiosa afecta a la Iglesia en su conjunto. Los seis principales temas que los oyentes (y también hablantes) destacaron son: 1) Volver a lo esencial: a Jesucristo, a su amor kenótico, a su seguimiento radical para construir el Reino. 2) La importancia de profundizar en los respectivos carismas: conocerlos, vivirlos, actualizarlos. 3) Releer la historia congregacional, sobre todo del Vaticano II a la fecha. Sería lamentable que, por nuestra negligencia, se desconociera. 4) Hacer examen de conciencia para cosechar los frutos del paso de Dios por América Latina, ya que es patrimonio de toda la Iglesia: el martirio, la Teología de la Liberación, la opción preferencial por los pobres, vida religiosa mística y profética… 5) Ver la formación como mistagogía y transmisión de vida. El formador es mediador del carisma, no su intermediario; es modelo –o, mejor, sacramento del modelo, que es Jesús–, no celador. 6) Ser profetas de sentido para una humanidad que deambula desorientada. Nuestro sentido es una persona: Jesucristo. Comunicarlo con nuestra palabra y testimonio, entregarlo con nuestro servicio y amor.

Unas preguntas que estuvieron presentes a lo largo de los tres días, y que esperan aún una respuesta desde la vida, fueron estas: ¿Es, de veras, América Latina el continente de la esperanza para la Iglesia y el mundo, o esa expresión hoy es sólo un lugar común, que ha perdido su fuerza dinamizadora? ¿Está América Latina en vías de ser el continente del amor, como dijo el Papa en Aparecida, o, por el contrario –digo esto pensando sólo en México, mi patria–, es escenario de desigualdad y pobreza, de rivalidades y violencia, de narcotráfico y deterioro ecológico, de corrupción e impunidad? ¿Cómo impulsar la Misión continental y la nueva evangelización en fidelidad al carisma de cada Instituto?

El P. Josep Abella, Vicepresidente de la USG, nos dirigió las palabas de clausura. Hizo hincapié en tres puntos importantes para la vida religiosa de cualquier parte del mundo: 1) Atención a la realidad, haciendo una lectura iluminada por la Palabra de Dios y, por eso, centrada en los pobres. 2) En la teología de la vida consagrada, integrar las preguntas que vienen de las personas concretas, del mundo en el que estamos y al que servimos. 3) En la misión, dejando de lado el protagonismo, poner en práctica nuevas formas y nuevos métodos, en colaboración con otras Congregaciones y con los laicos, en la Iglesia local con su obispo y demás ministros: la intercongregacionalidad e intervocacionalidad. Para esto se necesita una profunda espiritualidad caracterizada por la audacia y la fidelidad, fidelidad a Dios, al carisma congregacional y a los destinatarios de nuestro apostolado.

 

Como signo de amistad y solidaridad, le envíe un correo a don Pascual Chávez. Dado que la preocupación por su salud estuvo muy presente en nuestra Asamblea, sobre todo en las eucaristías, y por el cariño que le tenemos, copio aquí –con su permiso– su respuesta:

Muy querido Fernando:

te saludo, esta vez desde mi habitación, donde estoy en reposo forzado y realmente sin energías. Ya has visto que no pude bajar ningún momento a la Asamblea de la USG, ni siquiera para el saludo de apertura. Espero, con la ayuda del Señor, poder superar este difícil momento, fruto de una complicación cardiovascular mientras estaba llevando adelante la terapia contra la hepatitis C. Por supuesto estoy siempre en Sus manos, lo que significa que tengo siempre menos el control de mi vida. Bendito sea el Señor.

Muchas gracias por tu correo, por tu cercanía y oración. Sé que han rezado por mí y lo agradezco de corazón.

Un abrazo fraterno y feliz fiesta de Pentecostés, llena de los dones del Espíritu.

P. Pascual, sdb

Tal vez con la lectura de este texto hayas obtenido algunas luces, se hayan suscitado en ti algunas preguntas o inquietudes, tengas una mejor comprensión de los retos que implica realizar tu misión congregacional en las actuales circunstancias de América Latina. En caso afirmativo, te toca a ti darles cauce, secundando lo que el Espíritu Santo quiso transmitirte con el pretexto de estas páginas.



[1] Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México.

[2] En este escrito se utilizan las expresiones “vida consagrada” y “vida religiosa”. Con ellas se designa de manera indistinta a los Institutos de Vida consagrada, a las Órdenes y Congregaciones religiosas –incluidas las contemplativas– y, con las debidas salvedades, a las Sociedades de Vida apostólica.

[3] Las expresiones “América Latina”, “Latinoamérica”, “latinoamericano/a”… deben entenderse, en este escrito, incluyendo siempre a las islas del Caribe.

[4] Aunque en la Asamblea se abordó el tema desde la perspectiva de los Institutos masculinos, lo dicho aquí puede valer también para los Institutos femeninos.

El archivo de este saludo y los archivos de las ponencias se encuentran en: http://vd.pcn.net/es/