(octubre 2017)

Qué nos dice y qué decimos

SOBRE LA REALIDAD DEL ECUADOR

Presentación

El mundo muestra signos de inestabilidad en las relaciones internacionales (USA y Corea del Norte), en los escándalos de corrupción en muchos países del mundo, violencia y muerte en conflictos largos que no se resuelven a pesar de tantas armas y víctimas; …y tantas situaciones que nos hacen ver, como espectadores y como pacientes, preocupados ante tantas realidades que nos impactan o nos paralizan.

En nuestro Ecuador sentimos confusión, inestabilidad, sospecha e incertidumbre por el devenir político: los casos de corrupción de personas “aparentemente” honorables y políticamente poderosas, la resistencia para aceptar caminos nuevos, y signos evidentes de cansancio político, que nos hacen vivir en una especie de desconfianza generalizada y llevan a reacciones poco reflexionadas en materia socio-política.

 

¿Qué nos dice la realidad del Ecuador?

La Vida religiosa se deja interpelar

Es cierto que existen algunos elementos esperanzadores en el Ecuador, por ejemplo los pasos dados en el ejercicio de la democracia, una mejor formación y conciencia crítica social, algunos liderazgos responsables y  comprometidos con el bien de las personas, la conciencia de los propios derechos y la defensa de los derechos colectivos, entre otros…

Pero, la sospecha, desconfianza e inestabilidad en nuestra sociedad se notan también en la vida comunitaria y familiar: relaciones sociales, política y administración de la  justicia, economía estatal y familiar, vivencia religiosa, crisis institucional y una vida religiosa inestable en sus miembros, sus animadores y sus estructuras.

La realidad nos cuestiona porque, como VC, no hemos logrado en los últimos años crecer en nuestra conciencia crítica y en una madurez política que nos ayude a ver, analizar, discernir y decidir con serenidad y claridad. No siempre mantenemos el criterio de consagrados, de creyentes, de discípulos y profetas, sino que hacemos visibles nuestras reacciones viscerales, nuestros intereses o nuestra apatía llena de cansancio o de irresponsabilidad social. Nos acostumbramos a leer lo que pasa a través de los MCS, y no nos preocupamos de profundizar las cosas, menos aún de verlas desde los pobres y los marginados del sistema.

Vivimos a la defensiva o al ataque, pero no siempre en fraternidad social; aunque podemos comprobar, con alegría y esperanza, signos evidentes de búsqueda de diálogo y consenso entre diferentes, abiertos a permitir opiniones diversas y no imponer ninguna, aún manteniendo la identidad propia y posturas definidas.

Vemos, por tanto, necesario empeñarnos en un proceso de conocimiento, investigación y discernimiento de la realidad sociopolítica del Ecuador, para lo que nos parece urgente:

  1. Elaborar un “glosario” con los conceptos políticos que solemos usar y que, en muchas ocasiones, adquieren diferentes significados y/o matices, según la experiencia o la manera previa de posicionarnos. Ese glosario debe ser elaborado por cada uno y a la vez por todos, para hablar el mismo lenguaje, con los mismos contenidos y con semejantes percepciones.
  2. Investigar las causas, efectos, trastiendas e intereses que están detrás o delante, antes de dar respuestas rápidas a preguntas urgentes o necesarias (por ejemplo las de la “consulta popular”). Es imprescindible que, antes de dar respuestas, podamos reflexionar a base de lecturas, talleres, estudio, orientación y mucho diálogo.
  3. Partir de la búsqueda y de la confianza imprescindible para no quedarnos bloqueados en posturas preconcebidas y reacciones viscerales que impidan la novedad o el diálogo. Hay que dar a los demás cierto grado de confianza…
  4. Sentirnos implicados y responsables, de alguna manera, en lo que está pasando en nuestro país, a nivel socio-político, cuestionándonos el testimonio de nuestra vida consagrada como alternativa creíble y viable a situaciones negativas que afectan a nuestro país.
  5. Buscar medios y espacios para la difusión de nuestras reflexiones serenas, discernidas y esperanzadoras, para que otras personas encuentren la oportunidad de ampliar su sentido crítico y su madurez política.

Todos estos aspectos deberíamos compartirlos y socializarlos con el resto de la vida consagrada, para llegar a ciertos consensos, no partidistas, pero sí “políticos” que nos ubican como ciudadanos conscientes, participativos y responsables, que caminamos y construimos el Reino de Dios.

 

¿Qué dice la vida consagrada sobre la realidad del Ecuador?

Un mensaje de reflexión para los que buscan el bien común

La vida consagrada del Ecuador se siente a la vez ciudadana del país y misionera del Reino. No sólo queremos dar respuesta a la llamada de Dios y en nuestra sociedad, sino que queremos ofrecer una propuesta a la sociedad, desde nuestra identidad creyente y consagrada.

Estamos llamados/as a “buscar el Reino de Dios y su justicia: lo demás se nos dará por añadidura” (Cf Mt 6,33), sabiendo que nuestro criterio de discernimiento es  Jesucristo y su propuesta del Reino, que la hermenéutica propia es el Evangelio, con orientaciones bien definidas por la Doctrina Social de la Iglesia y del papa Francisco, y que el lugar social, por vocación, es siempre el de los pobres y de los que no cuentan.

En esta perspectiva, ofrecemos algunos criterios y perspectivas, para revisar actuaciones y buscar caminos distintos:

  • Opción clara y valiente por la vida humana y por el cuidado de la casa común: una ecología humana
  • Búsqueda del bien común sobre el personal o grupal
  • Apertura, sin condicionamientos, para un diálogo intercultural, intergeneracional, intercongregacional e inter-ideológico.
  • Valentía para ver lo positivo en cada situación y en cada persona, en lugar de ver primeramente lo negativo (que lastimosamente siempre hay): “Fíjense en todo lo que encuentren de verdadero, noble, justo y limpio, en lo que es fraternal y que reconforta, en todos los valores morales que merecen alabanza”.  (Fil 4.8)
  • Opción preferencial por los pobres, excluidos, desheredados, sobrantes… no sólo para ayudarles y solidarizarnos con ellos, sino para buscar con ellos/as caminos que respondan al sueño de Dios (Cf Mt 11,25), sin cerrarse a posturas políticas preconcebidas-
  • Vivir una comunión auténtica, que nos hace hermanos en la pluralidad y diversidad, no rivales por las posturas políticas o ideológicas (cfr. Flp 2,2-4)
  • Formación política en las etapas de formación inicial, de modo que la conciencia ciudadana vaya creciendo desde nuestra opción de vida consagrada.
  • Mirar con confianza la realidad de nuestro pueblo, dejándonos cuestionar por las palabras de Papa Francisco en su mensaje por los 300 años de Aparecida: “Aprendamos a conservar la esperanza, a dejarnos sorprender por Dios y a vivir en la alegría. La esperanza es la virtud que debe permear los corazones de aquellos que creen, sobre todo cuando las situaciones de desesperación a nuestro alrededor parecen querernos desalentar. ¡No se dejen vencer por el desaliento! “

La vida religiosa no está llamada a promover el sí o el no a propuestas que nos ofrece el estado o diversos grupos, sino a descubrir el porqué (motivaciones) y hacia dónde (finalidad), sin olvidar el cómo (los procesos y relaciones que se elaboran) de estas propuestas.

Más que ofrecer respuestas precisas a la realidad del Ecuador, estamos llamados/as a proponer caminos alternativos con criterios firmes y evangélicos que nos ayuden a “escuchar a  Dios donde la vida clama” y escuchar al pueblo donde Dios se ha encarnado.

Reflexionar, dialogar y discernir al estilo de Jesús y de nuestros/as fundadores/as, nos ayudará a tener una postura definida y congruente con nuestra condición de consagrados/as, que nos aleje de sectarismos, visceralidades y confusión, como el mismo Pablo nos ilumina en varias ocasiones (cfr. 1 Cor 11, 17ss) y con algunos conflictos (1 Cor 1, 12; Hch 15, 1-21).

 

Nos puede ayudar contestar a estas preguntas:

  1. ¿Cómo resolvieron nuestros fundadores/as los conflictos internos de la congregación y la Iglesia?
  2. ¿Cuál fue la postura profética de nuestros fundadores ante la realidad sociopolítica de su época?
  3. ¿Qué respuestas concretas dio Jesucristo a las cuestiones sociopolíticas y religiosas de su época?

Para completar esta reflexión, nos haría mucho bien releer los mensajes que Papa Francisco ha dado al mundo en sus diversos viajes apostólicos, especialmente a las autoridades de los países, a los movimientos sociales y laborales, a las organizaciones populares y en otras intervenciones que nos animan al compromiso real y concreto por un mundo mejor que salga del consumismo, populismo, partidismo y el estrangulamiento de las nuevas generaciones con viejas prácticas inhumanas.

 

Conclusión

Tanto la reflexión sobre la realidad como los criterios de discernimiento hemos de trabajarlos personal, grupal, congregacional e intercongregacionalmente, de tal manera que podamos llegar a cierta “cultura política” que nos ayude a vivir el Evangelio y éste nos ayude a vivir el Reino en la realidad de nuestro país.

Además es bueno que esas reflexiones no se queden en el mundo interno de cada uno, o en el “tintero”, o el “archivo” de nuestras bibliotecas (virtuales o físicas), sino que socialicemos y retroalimentemos el trabajo de los demás, por ejemplo mandando a la CER los aportes:

  1. Glosario de conceptos políticos,
  2. Criterios (no respuestas) sobre las preguntas de la consulta popular
  3. Citas cortas del papa Francisco y textos bíblicos que iluminen la realidad del Ecuador
  4. Espacios y metodologías empleadas para la reflexión, como consagrados/as, sobre ciudadanía hoy.

 

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Octubre de 2017

ERT

 

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