Bogotá, D.C., 17 de Enero de 2010

 
 
 

PROT: 0.12.1-03

 

 

 
 

De: Secretario General de la CLAR

 
 

Para: Presidentas/es Nacionales y Religiosas/os de América Latina y El Caribe                 

 

 

 
 

Este primer domingo que sigue al terremoto de Haití nos permite celebrar la fe en una profunda comunión con las/os Hermanas/os golpeados por la catástrofe del pasado martes. Las comunicaciones con la Conferencia Haitiana de Religiosas/os siguen siendo difíciles, casi imposibles, pero recibimos noticias de la acuciosa Conferencia Dominicana de Religiosas/os – CONDOR y, como le sucede a todas/os ustedes, de nuestras comunidades y en general de los medios de comunicación social. Sobra ahora abundar en los datos, teniendo en cuenta que los que nos transmiten siguen siendo apenas una sombra de la realidad que allí se está viviendo. Me limito ahora a compartirles cuatro asuntos:

 
 

Entre las/os miles de muertas/os y desaparecidas/os hay más de 100 religiosas/os. La sola comunidad de las Hijas de María ha perdido hasta el momento 16 hermanas, tiene 14 desaparecidas y ha logrado llevar a Santo Domingo para la atención médica a 6 de ellas. Derrumbadas están no solo las casas de los pobres y las edificaciones de las organizaciones civiles, sino también las de la Iglesia y las de las comunidades religiosas.

 
 

Por su significado les envío en adjunto tres documentos: la Conferencia que la Dra. Zilda Arns Neumann dictó a 100 persona, entre religiosas/os, sacerdotes y seminaristas, poco antes de morir; la primera comunicación que, no obstante lo afanoso de las circunstancias, ha escrito el Presidente Nacional, Fr. Dufreine Auguste, FIC; una información de primera mano de la Hna. Rosa Lenis Gutiérrez, HHA, miembro de la Presidencia de la CLAR que había ido a representarla en la Asamblea de las Conferencias Nacionales de las/os Religiosas/os del Caribe. Hemos sabido que la Dra. Zilda había sido invitada expresamente para esta reunión, que había participado en la eucaristía de apertura y que había salido para regresar a las 5 de la tarde, es decir, poco después del terremoto, a fin de trabajar con la Asamblea durante todo el día miércoles; la ex-presidenta de la CLAR, Hna. Carmen Margarita Fagot, nos confirma que ella había estado formalmente vinculada a nuestros proyectos desde su trienio.

 
 

Poco a poco se va viendo claro que la presencia de la Vida Religiosa, sin dejar de acudir a las actuales urgencias, conviene reservarla para el momento de la soledad, después de que pase esta primera reacción de solidaridad de todo el mundo. Es claro también que, mientras que la misma Conferencia de Haití logra ponerse de nuevo de pies, la CLAR debe canalizar su apoyo a través de la CONDOR que, gracias a su cercanía y a sus recursos humanos, está elaborando un plan de emergencia que vamos a apoyar.

 
 

De ellas/os, y muchos otros contactos directos, hemos recibido el siguiente SOS: se necesitan con urgencia médicas/os y enfermeras/os profesionales, que podrían entrar por República Dominicana y, a través de sus fronteras, hasta los lugares más necesitados de Haití. Las ayudas económicas son y serán muy necesarias, con una generosidad hasta donde nos sea posible; éstas y los recursos humanos los reservaremos para la etapa siguiente de la emergencia.

 
 

Nuestra Señora de la Bodas de Caná nos ayude a descubrir la abundancia del vino nuevo y a acercarlo a la catástrofe, para ungir con él, como sucede en el caso del Buen Samaritano, las heridas de nuestras/os hermanas/os haitianas/os.

 

P. Gabriel Naranjo Salazar, CM

Secretario General de la CLAR

 

 

 
 

 

 

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