MENSAJE DE LOS CAMINANTES

A LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD

 

0. Introducción

Desde el 9 al 20 de julio, un grupo de hombres y mujeres, religiosos/as y laicos, jóvenes y adultos, hemos caminado 380 kms. desde Quito a Coca, con Alejandro e Inés, con la seguridad de que “otro mundo es posible”. Hemos dado cada paso con la motivación de fe en Jesucristo “camino verdad y vida” (Jn 14,6); defendiendo la vida y denunciando la destrucción y muerte de naturaleza y de las minorías culturales; y asumiendo el compromiso misionero de los mártires de la selva amazónica Mons. Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango.

Desde Quito a Coca y desde el Helipuerto de Vía Auca a Coca, no sólo hemos pasado por muchas poblaciones y nos hemos encontrado con mucha gente, sino que hemos podido experimentar que cada lugar, cada maravilla de la naturaleza, cada herida ecológica y humana nos han provocado amor, indignación, compromiso, esperanza, desafío y conversión.

 

1. Lo que vemos experimentado durante la “Caminata”

La Caminata nos ha desinstalado de la seguridad y de la vida de confort, para dejarnos afectar por el encuentro con Dios, con nosotros mismos, con los excluidos y con la Madre Tierra.

La Caminata ha sido una experiencia fuerte para ver la vida y la realidad, con los ojos de Dios, y para ser signo y fermento social de que “otro mundo es posible”.

Hemos visto y disfrutado de una naturaleza espectacular, desde el Antisana esplendoroso al Reventador cautivador; hemos alabado a Dios por todo el colorido de la selva.

Hemos visto y disfrutado a un pueblo acogedor, generoso, con esperanza y con deseos de que los cambios profundos se hagan realidad.

Hemos sentido la respuesta de las comunidades campesinas e indígenas al vincularse uno o varios días a la Caminata desde Quito y desde la Vía Auca.

La caminata ha sido un vínculo para unir fuerzas en la defensa de la vida, ya que participaron en ella el Proyecto Bosques, la organización de Líderes Ángel Shingre y la Comisión de Pueblos Ocultos

 

Pero también hemos visto y sufrido la exclusión económica, educacional, organizativa y social. Nos ha llegado al corazón la realidad de pobreza y marginación y las desigualdades sociales que existen en nuestro pueblo.

Hemos visto los derrames de santa Rosa y toda la contaminación del Río Quijos y el Coca, así como el derrame de San Carlos y la deficiente remediación. Nos ha indignado el derrame de las “aguas de formación” en la comunidad “Reina del Cisne” de Sucumbíos.

Hemos visto las aguas y los ríos contaminados.

Hemos visto un Petroecuador que sigue contaminando como en los tiempos de las Texaco.

También hemos visto la tala de los bosques y grandes camiones cargados de madera, explotando inmisericordemente nuestra selva.

Hemos visto a muchas empresas petroleras que no cumplen con el compromiso del “buen vivir” decretado por nuestra Constitución, que defiende los derechos de la naturaleza y de las minorías indígenas, por más que el Gobierno actual declare la política nacional de los “pueblos en aislamiento voluntario” (18 abril 2007).

Hemos visto la exploración sísmica en Armadillo y Cononaco Chico, que va en contra de los derechos de estos pueblos.

 

2. Lo que pedimos

Que se respeten los derechos en “aislamiento voluntario” Tagaeri y Taromenane y se suspendan los trabajos petroleros en la zona intangible.

Que se cumpla la Constitución del Ecuador en materia petrolera y deforestación, acabando con los derrames de aguas de formación, crudo, gas, materiales de exploración, tala y comercialización indiscriminada de bosques ancestrales.

Que el derecho a una vida y trabajo dignos de las personas, familias y comunidades se concrete en políticas de justicia social del gobierno central y los gobiernos seccionales.

Que se pague a los trabajadores y los proveedores de la contratista de Ecualiti (de la Vía Auca) los sueldos y bonificaciones que les adeudan.

Que Petroecuador cumpla con las obras de agua potable en las comunidades que fueron contaminadas hace más de cinco años.

 

3. A lo que nos comprometemos

La Caminata de Alejandro e Inés no acabó con su muerte martirial, porque sigue en las vidas de los Caminantes, que asumimos estos compromisos:

Continuar concreta y prácticamente el camino de conversión personal y grupal, donde la comodidad, superfluidad, consumismo, indiferencia y mediocridad se pueden y deben transformar en fortaleza interior, solidaridad efectiva, sacrificio y esfuerzo por los pobres, capacidad de martirio y profundidad de fe.

Vivir la “mística del caminante” en la vida cotidiana sencilla, uso de los fármacos, desecho de materiales contaminantes, tipo de alimentación y de transporte, cuidado del agua y energías no renovables, selección y tratamiento de basura, esfuerzo por reducir el calentamiento global en lo cotidiano, etc.

Mantener vida la esperanza de que “otro mundo es posible”, creado y participando en los grupos de “Amigos de Alejandro e Inés” en el lugar donde vivimos, asumiendo la responsabilidad de participar en los “Encuentros de cada 21 de mes”, para continuar con el compromiso de la defensa de la vida.

Continuar con la concientización entre los moradores de las poblaciones por donde hemos pasado y donde vivimos, compartiendo el mensaje, la espiritualidad, los compromisos, la experiencia y la esperanza de que “otro mundo es posible”

Tener experiencias de misión durante el año en las comunidades por donde hemos caminado, con la espiritualidad misionera de Alejandro e Inés, en la defensa de la vida de la naturaleza y los derechos de los pobres y de los pueblos ocultos.

Tener el “Helipuerto” de la Vía Auca como punto de referencia del compromiso y la unidad misionera del Vicariato.

Realizar mingas para sembrar las plantas donadas por el Proyecto Bosques, en el terreno del Helipuerto.

Prepararnos desde hoy para la Caminata 2010 desde Quito a Coca y desde el Helipuerto (Vía Aucas) hasta Coca.

 

En la tumba de nuestros mártires Alejandro e Inés, Coca, el día 21 de julio de 2009.

Los Caminantes 2009