Frente al justo reclamo de las comunidades indígenas de la selva

Comunicado de la Conferencia de Religiosos del Perú frente al justo reclamo de las comunidades indígenas de la selva.

"¡Me libre el Señor de entregarte la tierra de mis padres!" (1Re 21,3)

La Conferencia de Religiosos del Perú expresa públicamente su dolor por el modo cómo el gobierno, la mayoría de medios de comunicación y las empresas nacionales y extranjeras están actuando concertadamente para oponerse a los justos reclamos de las comunidades indígenas de nuestra selva desde hace cincuenta días. Se está dando prioridad a  posibilidad de grandes inversiones petroleras, gasíferas y forestales, sin tener en cuenta el daño directo a la salud y la vida de las poblaciones amazónicas. Tampoco se tiene en cuenta que es interés no sólo de todos los peruanos y peruanas, sino de la humanidad entera, la conservación de la Amazonía, tanto por su aporte a la provisión de agua dulce, como para atenuar las consecuencias del cambio climático. La sierra ya está contaminada y se ha causado un terrible daño a sus pobladores, ahora el gobierno parece dirigirse hacia la selva amazónica, un territorio por demás ignorado en las medidas gubernamentales, pero que ahora constituye un potencial de riquezas que  se quiere expropiar para “beneficio de todos los peruanos”.

Nosotros los que trabajamos muchos años en la alfabetización y promoción, llevando los valores del evangelio nos hacemos solidarios con todas las etnias que organizadamente ofrecen resistencia al afán del gobierno que actualmente está actuando de modo intolerante para proteger los intereses de las compañías. Nos duele que cientos de familias estén sufriendo la inestabilidad social que produce esta lucha, sin embargo las acompañamos físicamente con la presencia de religiosos y religiosas que viven entre ellos y espiritualmente con nuestra solidaridad y oración. Si el gobierno desea explotar las riquezas del subsuelo primeramente debe sentarse a dialogar en equidad de condiciones con los que viven sobre él, el suelo de nuestra Amazonía.

En el Documento de Aparecida leemos: En América Latina y El Caribe se está tomando conciencia de la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger, como espacio precioso de la convivencia humana y como responsabilidad cuidadosa del señorío del hombre para bien de todos… como profetas de la vida, queremos insistir que en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida, en perjuicio de naciones enteras y de la misma humanidad. Las generaciones que nos sucedan tienen derecho a recibir un mundo habitable…(Documento de Aparecida # 471).

Religiosos y religiosas católicas de Perú.

Lima, 30 de mayo del 2009