FAMILIA: SOLIDARIDAD Y FIESTA

II Congreso Nacional de la Familia

El Congreso Nacional de la Familia que se realiza con éxito en cinco provincias del país, tuvo como tema central este viernes “Familia: Solidaridad y Fiesta”, la conferencia magistral estuvo a cargo de S.E. Cardenal Raúl Vela Chiriboga, Arzobispo Emérito de Quito y miembro del Pontificio Consejo para la Familia.

La ponencia del Señor Cardenal destacó que la familia y los aspectos que le conciernen siempre han sido una preocupación para la Iglesia y un tema “de constante actualidad en la búsqueda de caminos que conduzcan a su bienestar y desarrollo, a su enriquecimiento y vivencia del sacramento que configura a los esposos como cooperadores de la obra de Dios en la creación y camino de santidad”. Durante la exposición recordó a los participantes brevemente las enseñanzas y reflexiones que sobre el tema familia dan algunos documentos del Magisterio Pontificio, del Concilio Vaticano II, de la Iglesia en Latinoamérica y del Catecismo de la Iglesia.

Señaló: “El magisterio de la Iglesia, a lo largo de veinte siglos, y más en los últimos, ha centrado principalmente su preocupación catequética y formativa de la Familia, en las cualidades que debe tener el matrimonio como fundamento de ella: su vivencia sacramental y de testimonio, su unidad y estabilidad, sus virtudes y su disponibilidad de servicio a la vida”.

Hizo una ilustrativa síntesis de lo que la iglesia dijo oportunamente sobre la familia en sus cinco conferencias generales del episcopado: dice Rio de Janeiro (1955), Medellín (1968). Puebla (1978) Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007). Destacando que: “Se afirma que la familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más valiosos de los pueblos latinoamericanos. Ella ha sido y es espacio y escuela de comunión, fuente de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. El rol principal que tiene la familia es la capacitación de los padres para que sea una “escuela de la fe” y puedan ayudar a que los padres sean los primeros catequistas de sus hijos”.

El señor cardenal puso énfasis al hablar del deber de los padres en la educación de los hijos para el amor, de su formación como discípulos de Jesucristo, dijo “Los hijos tienen el derecho de poder contar con el padre y la madre para que cuiden de ellos y los acompañen hacia la plenitud de vida”. (…) “En el seno de la Familia, de toda Familia, debe expresarse el amor mutuo de los esposos y de ellos con sus hijos, debe promoverse una recíproca solidaridad y compartir los dones espirituales y los bienes materiales con los que Dios les ha bendecido…”.

Para referirse a la fiesta el Señor Cardenal recordó a los presentes cómo Dios después de la creación descasó, “El descanso de Dios –dijo- recuerda al hombre la necesidad de suspender el trabajo, para que la vida cristiana personal, familiar, comunitaria, no se vea sacrificada a los ídolos de la acumulación de riqueza, del hacer carrera, del incremento del poder. No se vive sólo de relaciones de trabajo, funcionales o de la economía. Se requiere tiempo para cultivar las relaciones con Dios y la vivencia espiritual del matrimonio, dando gracias de su bondad y misericordia, de los afectos familiares y de los vínculos de amistad y parentesco; son los días que muy celosamente la familia conserva como días de fiesta”.

Destacó que la familia necesita recuperar actos que le son propios como “el agradecer al Señor por el don de la familia, del trabajo, de la salud, la oración de agradecimiento en las comidas, diálogos entre los familiares, el rezo del rosario en honor de la Virgen Santísima. Recordó a los asistentes que “Familia que reza unida, permanece unida”.

Antes de finalizar su conferencia magistral el señor Cardenal hizo una invitación a todas las familias para que llenen su convivencia diaria de gestos que agraden al Señor, para que el sacramento del matrimonio se haga presente todos los días en la vida de la familia. Exhortó a poner especial dedicación y cuidado en quienes van a formar una familia: los novios, la formación para el matrimonio –dijo- no debe ser solo un requisito sino un espacio para la reflexión y el enriquecimiento espiritual.

Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana